29 de Octubre de 2006 :: Relato de Roberto García
UNA EXPERIENCIA ...UNICA
No tengo tanta prosa como Pablo quien en sus relatos mezcla vivencias y bellezas en sus detallados K 42. Pablo, a quien con sus escritos debo agradecer -junto a las fotos del sitio- que el K 42 2006 haya sido mi gran desafío atlético.-
Y allí estaba un sábado nublado, va.....totalmente cerrado, gris, con lluvia a raudales y algo de nevisca que presagiaban una mañana de carrera complicada en cuanto al clima. Acreditación, charla técnica y a descansar.-
Algo de miedo al acostarme, porque mi familia no me pudo acompañar y -solo en la cabaña- el temor a dormirme era grande. Pero no entre las ansias y la expectativa, dormí poco y nada, y a las 6 estaba al pie del cañón. Desayuno liviano, bebidas hidratantes (“gatorade” por supuesto) para el “efecto camello” y a esperar el taxi. Éste, puntual como pocos, esperó en la tranquera de la cabaña y a los bocinazos me llamaba diciendo, vamos al centro que se viene el “K”.-
Frente a la estación de Ómnibus, tomamos las traffic que nos depositaron en el “Espejo”. Llegamos temprano con varios más, un ingeniero de Buenos Aires con su primera experiencia, yo en igual situación y otros más curtidos en esto de enfrentar la montaña por mas de cuatro horas, pero todos con las mismas ganas.-
Entramos en calor saludamos a varios que uno va conociendo en esto del atletismo y al arco de partida. El clima.....”Gracias Dios...”, diría alguien... porque era el ideal, temperatura agradable, y nada de lluvia. San Pedro se acordó de los aventureros.-
La emoción crecía, la expectativa también y... Largamos, A CORRER..., bueno es una forma de decir.... correr, trotar, caminar, trepar, tropezar, descender, saltar, transpirar de lo lindo, mojarse con agua helada, alentarse, decirse “que hago acá”, hidratarse, ingerir caramelos, cereal, etc., etc., .....muchos etc...., porque si algo tiene el K 42 es la cadena de innumerables sensaciones y vivencias que va dejando paso a paso.-
De la carrera en sí, puedo señalar que fue una verdadera maravilla, para mí fueron 4 hs. 35 ’ de naturaleza esplendida, extraordinaria, de adrenalina “in crescendo”.-
Atravesábamos el bosque sin cesar, relativamente “tranqui” al principio, pero luego empezó lo duro... muy duro... porque había que trepar el “Velvedere”, senderos interminables en subida empinada con la ayuda de bastones tomados de allí mismo, que hacían más llevadero el esfuerzo.... Metros y metros hacia arriba, con el aliento de unos a otros, con una solidaridad que conmovía, nadie aflojaba y todos compartíamos ese momento mágico mezcla de edén e infierno, con ganas de parar a descansar, pero con más ganas de no dejarnos vencer.-
Senderos, mas senderos, puente, lagos, descampados, corrales, caballos, guano... bahhh “bosta” vio, un arroyo torrentoso de aguas cristalinas (bálsamo para las piernas), troncos a esquivar por doquier, bajadas con una pendiente de no se cuantos grados (nunca fui bueno en geometría), pero por las que descendía a “full”, casi sintiéndome un piloto de F 1 volando por la pista y rozando curva a curva los troncos de los árboles, cuidándome de no darme un “palo” de aquellos.-
La ladera de los cerros con vistas propias de una postal..., o mejor aún, porque no era un papel, sino que vivíamos la majestuosidad del lugar en vivo y en directo. Otra trepada fulera, ahora al “Bayo” y... a seguir avanzando (parece un slogan político, no?). Más aliento de unos a otros, más gratitud, más esfuerzo.-
Así, fueron pasando los kilómetros... 5..., 10..., 15..., 20..., 25 Kms. Agua “bendita” en cada uno de esos “oasis” que nos armó la gente de la Organización, y a buscar un nuevo puesto porque el final estaba cada vez mas cerca.-
De repente se acabó el bosque y los senderos se convirtieron en un ancho camino de ripio con las laderas de los cerros a su lado. Los últimos kilómetros dijimos, esto ahora es como una carrera de calle....-
Pero, siempre hay un pero..., no era tan fácil...,. el camino era largo y con pendientes, y cuando -con mi poca orientación- me dije “....ahora a encarar derechito a la Villa...”, los muchachos de “Patagonia” dejaron otra sorpresa.....al costado del camino un banderillero que decía....por acá .... por acá..... por acá donde ? me pregunté, DE VUELTA AL BOSQUE y a las trepadas o “trepaditas” y a los senderos ...mamita, otra vez el bosque.... yo que suponía que iba al pueblo sin más vueltas.-
Pero “todo tiene un final... todo termina...” dice la canción... y luego del último esfuerzo, ahora sí, de vuelta al camino y el descenso a la Villa y por fin las vallas de los metros finales... El epílogo está cerca, el corazón late fuerte, alargo el paso, hay que llegar con energía.....y el reloj que marca el tiempo de carrera estaba allí, pendiendo del arco, avanzando inexorablemente segundo a segundo. Final, final... final ? me dije... Sí final .... Medalla al cuello, alguna lágrima, hidratarse, agradecer al de arriba que acompañó, elongar, retirar mochila, buscar celular..., llamar a casa para contarle a los tuyos que llegaste enterito y que viviste una experiencia inigualable, que ya estas pensando en el 2.007...-
En definitiva... que por mas de 4 horas disfrutarse de las cosas simples y buenas de la vida, belleza, solidaridad, pasión, esfuerzo, compañerismo..., etc., etc. ..., muchos etc. .....todos positivos.-
Gracias a todos...excelente organización... felicitaciones... nos vemos el próximo K. 42.-
Roberto A. García - Neuquén. |